• La parábola del banquete de bodas

    La parábola del banquete de bodas (Mt 22,1-14 ; Lc 14,15-24) enseña que Dios invita a todos los hombres a su Reino, pero que rechazar esta invitación acarrea un juicio grave. Pronunciada en el Templo de Jerusalén el martes de la semana de la Pasión, anuncia proféticamente la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. C. El hombre sin traje de bodas recuerda que entrar en el Reino exige una transformación espiritual auténtica, recibida por la fe en Cristo.

    San Lucas 14.15-24 (Reina-Valera 1909) :
    Y oyendo esto uno de los que juntamente estaban sentados á la mesa, le dijo: Bienaventurado el que comerá pan en el reino de los cielos.El entonces le dijo: Un hombre hizo una grande cena, y convidó á muchos.Y á la hora de la cena envió á su siervo á decir á los convidados: Venid, que ya está todo aparejado.Y comenzaron todos á una á excusarse. El primero le dijo: He comprado una hacienda, y necesito salir y verla; te ruego que me des por excusado.Y el otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy á probarlos; ruégote que me des por excusado.Y el otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir.Y vuelto el siervo, hizo saber estas cosas á su señor. Entonces enojado el padre de la familia, dijo á su siervo: Ve presto por las plazas y por las calles de la ciudad, y mete acá los pobres, los mancos, y cojos, y ciegos.Y dijo el siervo: Señor, hecho es como mandaste, y aun hay lugar.Y dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos á entrar, para que se llene mi casa.Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron llamados, gustará mi cena.
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